¿Penedés problema de identidad?
 
Tierra de innovación

Entrañable zona y quizás no tan conocida como debiera entre los consumidores, vive un merecido esplendor desde hace varias décadas gracias  a la inquietud de sus enólogos y a la diversificación de la oferta enológica.

Entrañable zona y quizás no tan conocida como debiera entre los consumidores, vive un merecido esplendor desde hace varias décadas gracias  a la inquietud de sus enólogos y a la diversificación de la oferta enológica.

Posee joyas entre sus cepas autóctonas, antaño olvidadas y alguna de  ellas felizmente recuperada. Muchas bodegas apostaron por las variedades  foráneas, como buen recurso, porque enseguida acapararon grandes  premios dentro y fuera de nuestras fronteras. Mientras, en el silencio de suslaboratorios, en el anonimato del viñedo con un trabajo lento, paciente y sólido  se ha forjado la nueva savia del Penedès. La gente de la enología de esta rica  comarca sigue creyendo fervientemente en las múltiples posibilidades de la  zona para crear grandes vinos, más allá de los conocidísimos cavas.

Culto a la Xarel.lo

La región del Penedès, conocida también como “el país del cava”, cultiva una  mayoría aplastante de variedades blancas, hasta cierto punto lógico, habida  cuenta de que el vino espumoso se elabora con la terna tradicional, Xarel.lo,  Macabeo, Parellada. De todas ellas, la Xarel.lo es el buque insignia. Razón no  falta, ya que son muchos los enólogos que han sabido tomar el pulso a la variedad,  encontrar aquellos viñedos y zonas donde mejor se desarrolla. Tiene fortaleza  e identidad, dos atributos imprescindibles para crear un blanco de calidad,  y destaca por su aroma de fruta de hueso (melocotón, albaricoque), flor de  almendro, con claros maticies minerales y un paso de boca graso, aunque fresco.

La asignatura pendiente sigue siendo la prudencia con la crianza en madera.  La voz del campo

Y quién mejor que los propios artífices de la zona, aquellos que realizan una  labor silenciosa y muchas veces desagradecida en el viñedo, para contarnos los  entresijos y las posibilidades de la zona. Por eso hemos hablado con algunos  de ellos y traemos sus opiniones a estas páginas.

Moez Aoun, valioso enólogo que maneja diez millones de  litros en Celler Piñol y se encarga de la bodega U Mes u  Fan Tres, comenta que, en esta zona, “los tintos son los  grandes olvidados, sobre todo de variedades como  Garnacha y Carinyena, las tradicionales del  Penedès. Las foráneas son más rudas y el público  busca suavidad”. Sabe que hay un trabajo oculto del  viticultor que no termina de aflorar, en su opinión,  por lo injustamente que está incentivado: “Se debería  pagar mejor, a veces da la sensación de que la  especulación ha hecho olvidar los verdaderos valores

del Penedès”, aclara.  Para Laurent Corrio, propietario y hombre para todo  en la bodega Alemany i Corrio, hay mucho potencial  vinícola en la zona -entorno, suelo, viñedos...- que no  está del todo aprovechado por la búsqueda obsesiva,  en muchos casos, de la cantidad sobre la calidad. “Hay

que buscar un cambio radical de mentalidad: aprovechar  las variedades de toda la vida y no criticarnos entre  nosotros. Penedès no es más poderoso por nuestra falta  de armonía, hay que aprender a convivir”, matiza.  Ramón Parea, gerente, enólogo y viticultor del Celler Pardas, cree firmemente  en la variedad Xarel.lo, por su adaptación a los suelos arcillo-calcáreos y gran  tipicidad. En tintos, Sumoll, Garnacha o Carinyena se adaptan a las combinaciones  con uvas foráneas: “El problema es transmitir la imagen de marca cuando tenemos tres denominaciones de origen solapadas en una comarca”, explica. Su segundo gran objetivo es llegar a los consumidores: “Hasta ahora sólo  existía un Penedès: el de las grandes marcas. Es una región complicada donde  convivimos pequeños viticultores con multinacionales del vino. Afortunadamente, hay una vuelta al terruño, ésa es la nueva filosofía”, concluye. Jaume Gramona, director técnico de la bodega Gramona, es un defensor de la riqueza que alberga el Penedès en variedad de suelos, altitud, etc.: “Sólo así  se podría sacar más partido tanto a la Xarel.lo como a otras veinte variedades  más, desde la Gewürztraminer o la Riesling hasta la Pinot Noir. Todo esto  hace único a la zona”, explica. La fórmula que propone Gramona para hacer  más visible la calidad de los vinos de la zona es “eliminar por completo los  vinos a granel, realizar una viticultura integrada con el territorio y premiar al  viticultor, que es la clave. Incluso sería aconsejable crear subzonas dentro del  Penedès, o Crus de calidad, como en Francia, para recuperar nuestra identidad  propia, ya que, en este sentido, el cava y las grandes producciones han perjudicado  a la zona”, concluye.  El director general de Raventos i Blanc, Pepe Raventós, defiende el valor de los agricultores, de su historia y su afán por recuperar variedades autóctonas. Sabe que este legado es difícil de heredar por las nuevas generaciones. “El futuro  de la zona está en acercar al público nuestro paisaje y convencerle de nuestra  calidad. Tenemos la gran suerte de estar a sólo media hora de Barcelona en  una Denominación de Origen reconocida internacionalmente. ¿Qué más  podemos pedir?”, se pregunta.  El artífice de Recaredo, Joan Rubió, conoce de cerca el campo, ya que fue de  los primeros enólogos que entendieron la necesidad de trabajar presencialmente  en el viñedo. Cree en la diversidad de suelos y microclimas, detalles  que permiten elaborar una misma uva con multitud de matices, como  sucede en las grandes zonas vitícolas mundiales. Cree que asignatura  pendiente en la zona sigue siendo tener un vino -un estilo de vinos posicionado  a nivel mundial: “No se han sabido interpretar las posibilidades,   de la naturaleza. El Penedès debe reflexionar para encontrar  su propia identidad”, explica, mientras se pregunta, a modo de aclaración  de su opinión, qué aportan los vinos del Penedès al mundo. Su  respuesta es clara: “Tenemos la suerte de contar con  una gran diversidad de suelos de gran calidad, y  nuestro gran reto es trabajar para interpretarlos”,  concluye.  Mireia Torres, directora técnica de la bodegas Torres, admira el valor de la zona por su diversidad  para poder elaborar tanto cavas como vinos tranquilos  E intuye que la asignatura pendiente en la  zona es trabajar en equipo y saber comunicar al  consumidor nuestro trabajo.

Javier Pulido      Revista mi vino                                     

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