El innovador proyecto ha sido galardonado con uno de los premios ¿Investigamos? que cada año convoca el centro tecnológico Itagra.
Lorena Uzquiza Ollauri, investiga la utilización de dos agentes de abscisión, es decir, hormonas que propician la caída de la uva.
En concreto, el estudio se basa en la aplicación de dos compuestos, el etefón y el metil jasmonato. “El metil jasmonato y el etefón pueden ser promotores de la cicatrización de la zona de abscisión de la baya y, por lo tanto, propiciar que las bayas estén más protegidas y no se rompan, y además evitar el mosteo (que las uvas arrojen el mosto), lo que puede dar lugar a oxidaciones de ese mosto y por lo tanto una peor calidad en cuanto a potencial aromático y pardeamiento del mosto”, subraya.
En el caso del etefón, precisa, “influye en el etileno, hormona importante en la maduración de los frutos y procesos de senescencia”. Asimismo, tanto con esta hormona como con el metil jasmonato “se está estudiando su aplicación para facilitar la caída del fruto y la cicatrización, que es el objetivo final del estudio”. “Queremos comprobar su efecto en el desprendimiento de la baya, ver la diferente respuesta de los tratamientos con diversas dosis y determinar cómo influye, por una parte, en el mosto, y también en el vino”, subraya.
Los investigadores están estudiando la aplicación de cada agente por separado y también de forma conjunta para comprobar su efecto a la hora de facilitar la vendimia mecánica y mejorar la calidad del vino. El trabajo se inició hace un año y se centra en la Denominación de Origen de Rueda, en Valladolid, una zona “en la que el 90 por ciento de las variedades blancas son vendimiadas mecánicamente”, apunta Lorena Uzquiza, por lo que sería “realmente interesante” la aplicación aquí de los resultados de la investigación.
Fuente: Dicyt